Ya tenés tu nueva prepaga activa y creés que el trámite terminó. Pero falta un paso que mucha gente pasa por alto y que después trae dolores de cabeza: dar la baja formal de la prepaga anterior.

Si pagabas una diferencia, tenés que dar la baja

Cuando tus aportes no cubrían el total de la cuota y abonabas una diferencia de tu bolsillo, esa relación comercial no se corta sola. Aunque tus aportes ya se hayan redirigido a la nueva prepaga, la anterior puede seguir facturándote esa diferencia mes a mes.

⚠️ Dejar de pagar no es lo mismo que dar la baja. Si simplemente cortás el débito o dejás de abonar, la prepaga sigue considerando el contrato vigente y puede generar deuda a tu nombre.

Siempre pedí un comprobante de la baja

Este es el punto más importante. Cuando solicitás la baja, exigí que te entreguen una constancia por escrito: un mail de confirmación, un número de trámite o una nota firmada. Guardalo.

¿Por qué? Porque si meses después aparece un reclamo de deuda por cuotas que no correspondían, ese comprobante es tu respaldo. Sin él, la discusión se vuelve larga y desgastante.

Qué tenés que conservar

¿Cuándo conviene dar la baja?

Recién cuando tengas la nueva cobertura confirmada y activa. Nunca antes. El orden correcto es: primero se confirma el alta en la nueva prepaga, después se gestiona la baja de la anterior. Así no quedás ni un solo día sin cobertura.

✅ Nosotros te acompañamos en todo el proceso. Coordinamos las fechas, te indicamos cómo pedir la baja y qué comprobante reclamar, para que el cambio sea prolijo y sin sorpresas.

¿Cambiaste de prepaga y no sabés si diste la baja correctamente? Consultanos y te guiamos paso a paso, sin costo.

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